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Todos deseamos una vida de éxito. Para alcanzarla en este mundo tan complejo, es esencial que recibamos buenos consejos y que estemos dispuestos a obrar en armonía con ellos.

Muchos de los consejos que ofrecen los numerosos libros de autoayuda que circulan hoy día se centran en quienes ya están pasando por una crisis.

La Biblia, en cambio, no se limita a orientar a las personas que atraviesan momentos de angustia. Sus recomendaciones ayudan a evitar los errores que pudieran complicar innecesariamente la vida.

CONSEJOS BIBLICOS PARA TODOS

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jueves, 30 de septiembre de 2010

LUCHANDO CONTRA LA DEPRESIÓN GRAVE... TRATAMIENTOS PROFESIONALES

Los estudios indican que en algunos países la depresión está tan difundida que por lo menos una de cada cuatro mujeres y el 10 por ciento de los hombres sufrirán un episodio de esta clase en algún punto de su vida.

¿Qué tratamientos pueden conseguirse? Hay una variedad. Algunos son polos opuestos en su modo de tratar el mal; pero otros coinciden. ¿A qué se debe esto?

Algunos investigadores creen que las depresiones severas se deben a algún defecto físico en el cuerpo (aunque sean precipitadas por algún suceso angustioso) —un desequilibrio bioquímico en el cerebro— y por lo tanto consideran vital el medicamento para corregir este desequilibrio. Otros sostienen que el trastorno se debe al modo defectuoso de pensar, que la mente crea el desequilibrio y por lo tanto ésta puede rectificarlo. Estos creen que hay que corregir la mente por sicoterapia, “terapia de conversación.” Hay algo de verdad en ambos métodos, pero ni uno ni el otro tiene la solución completa.

Es asunto de mente y cuerpo

La cuestión se hace difícil de resolver debido a que el funcionamiento de la mente está tan estrechamente relacionado con el del cuerpo. Cada uno tiene efectos decisivos sobre el otro.

Los trastornos mentales son muy complejos y cada paciente es diferente. Por eso, el médico que está familiarizado con el paciente generalmente puede recomendar el tratamiento que es mejor para el paciente. Si el paciente no está satisfecho, tal vez el médico pueda ayudarlo a hallar otros especialistas. La información que se presenta a continuación quizás ayude tanto al paciente como al médico a darse cuenta de que hay varios tratamientos disponibles. No hay una sola forma de tratamiento que cure todos los casos de depresión grave. Además, se reconoce que dentro de cada campo de tratamiento frecuentemente hay una gran variedad de terapeutas. Por ejemplo, en la sicoterapia se informa que hay 130 métodos diferentes. Además, entre los que enfocan la enfermedad desde el punto de vista nutritivo, algunos pueden ser investigadores eminentes respaldados por décadas de estudio mientras que otros se han convertido en “peritos del fin de semana” después de haber asistido a un seminario de dos días.

Conversación que disipa la depresión

Cuando la diagnosis es depresión grave, una recomendación que se hace es la sicoterapia... o “terapia de conversación.” Puesto que la persona deprimida generalmente tiene ideas muy perturbadas, muchos enfermos han recibido ayuda al hablar con una persona que está dedicada a la terapéutica. Entre tales profesionales pueden estar siquiatras, sicólogos, asistentes sociales y otros que han recibido instrucción especial. Sin embargo, algunos deprimidos han recibido ayuda al hablar con un ministro que se interesa amorosamente en su bienestar.

Armand DiMele, director del Centro para Sicoterapia, hizo el siguiente comentario: “La persona deprimida procura protegerse mediante el cierre de su mente y cuerpo y negarse a aceptar estímulo alguno. Por ejemplo, cuando alguien sufre una pérdida, como en el caso de una muerte, puede que sucumba a la depresión más bien que enfrentarse a la pérdida.” La tarea del consejero es la de ayudar al paciente a enfrentarse a los sentimientos y a la angustia que provienen de tal pérdida. DiMele continúa diciendo: “Si el terapeuta que se sienta con el enfermo realmente lo atiende y educa y le explica las sensaciones corporales que debe esperar experimentar, entonces la persona poco a poco se da cuenta de que puede hacerle frente a la emoción, y la depresión se va.”

Frecuentemente la depresión ha sido generada por sentimientos ocultos, tales como la cólera, el resentimiento y la culpabilidad. Por ejemplo, un sicólogo que trabaja para el Departamento de Salud Mental del Estado de Nueva York atendió a una señora de 58 años de edad que sufría de depresión severa. Le parecía a ella que Dios la había abandonado y que todo el mundo hablaba mal de ella. A medida que este perito con 20 años de experiencia se puso a hablar bondadosamente con ella cada semana, notó que cuando la conversación tenía que ver con su familia ella nunca mencionaba a su madre, con quien ella estaba viviendo. El se puso a indagar. Con el tiempo ella reveló que le parecía que su madre, por ser descuidada, era responsable de la muerte reciente de su padre, a quien ella amaba mucho. Poco a poco el consejero la ayudó a vencer este resentimiento, y su depresión se disipó.

Puesto que en muchos casos el sentimiento de culpa es un síntoma principal de la depresión, los sicólogos tratan de eliminar este sentimiento junto con el sentimiento de inutilidad que perturba al paciente. A cierta señora le sobrevino una depresión severa cuando su hija se volvió rebelde. “Nunca fui adecuada como madre, ¿verdad?,” dijo entre sollozos al siquiatra. “A eso se debe que se haya descarriado.” El facultativo la ayudó a que viera todo el bien que había hecho para su hija. El sentimiento de culpa entonces desapareció... e igualmente su depresión.

Sin embargo, según el Dr. Ronald Fieve, en la mayoría de los casos el tratamiento no da resultado. En su libro Moodswing—The Third Revolution in Psychiatry él informa que no era raro que, después de semanas, meses y años de trabajar con una persona que padecía de depresión moderada o severa, ayudándola a analizar su comportamiento, “muy poco sucedía.”

También hay un peligro en este método para las personas que se esfuerzan por vivir en conformidad con altas normas morales. Algunos terapeutas se pasan de la raya, pues justifican actitudes que la Biblia desaprueba. Se hace esto para mitigar el sentimiento de culpa que aflige al paciente. Es cierto que, si malos sentimientos vienen a la mente de la persona, no debe dejar que la abrume el sentimiento de culpa ni sentirse “condenada por Dios.” Sin embargo, en vez de concluir mediante razonamiento que tales pensamientos erróneos no son malos, como dirían algunos terapeutas, los que tienen el consejo bíblico en alta estima prefieren corregir tales ideas o alejarlas de la mente. Por eso, tienen que pesar seriamente (o conseguir ayuda para pesar) el consejo que les ofrece un terapeuta. Se puede evitar la posibilidad de que surjan problemas de esa índole si el paciente, o un compañero, le explica al terapeuta lo importantes que le son al paciente sus creencias religiosas.—Gálatas 5:16, 19-21; Santiago 1:14, 15.

Las autoridades en el campo difieren en cuanto a la eficacia de la sicoterapia intensa. Una razón por esta diferencia de opiniones es que muchos médicos no creen que la sicoterapia sea capaz de corregir todo caso de desequilibrio químico presente cuando hay severos cambios de disposición de ánimo. Ellos recomiendan el uso de . . .

Medicamentos para combatir la depresión

“Antes yo pensaba que uno podía vencer cualquier disposición de ánimo simplemente resolviéndose a hacerlo, pero ya no creo eso,” confesó un ama de casa quien previamente cayó víctima de una depresión grave. “A veces me dejaba caer al suelo y prorrumpía en sollozos inmotivados.” Por fin se comunicó con un médico que tenía una solución que la ayudó.

Después de escuchar los síntomas de la depresión grave que la aquejaba, el médico dijo: “Ante todo, quiero explicarle que usted tiene una enfermedad física. Tengo cierto medicamento que creo que le ayudará.” Prescribió un medicamento tricíclico que se usa para aliviar la depresión síquica. Sospechaba que la enferma tenía un desequilibrio químico en el cerebro, y creía que el medicamento lo compensaría y aliviaría la depresión. “Pasé un tiempo sin mejoramiento alguno, pero entonces,” dijo ella, “en seis meses me hallé como una persona nueva, y dejé de usar la droga por completo.”

Hay más de 20 de estos medicamentos y también litio que se pueden conseguir para combatir la depresión síquica. Estos no son anfetaminas ni tranquilizantes, que tienen el efecto inmediato de, ya sea estimular o calmar el sistema nervioso, y con los cuales uno puede enviciarse. En vez de impedir ciertos impulsos que producen angustia, como lo hacen los tranquilizantes, estos medicamentos que se usan para combatir la depresión síquica (tricíclicos e inhibidores de oxidasa monoamínica, cuya sigla en inglés es MAO), evidentemente modifican los niveles de ciertos neurotransmisores en el “centro de placer” del cerebro, y se cree que esto facilita la transmisión de impulsos placenteros de una célula nerviosa a la próxima. Así que estas drogas posiblemente tratan un desequilibrio químico en el cerebro.

Según el Dr. Ronald Fieve, director de la Clínica de Litio Fieve en la ciudad de Nueva York, “el litio trata la fase maniaca de la sicosis maniacodepresiva bipolar y sirve bien de medicamento profiláctico para este trastorno, y a veces ayuda en casos recurrentes de depresión grave.” Informó que durante un período de 20 años, y en una docena de países, se hizo un estudio cuidadoso de más de 6.000 pacientes a quienes se dio litio. Se trató con buen éxito entre el 70 y 80 por ciento de los que estaban sufriendo de una sicosis maniacodepresiva.

Por supuesto, todas estas drogas pueden tener efectos secundarios desagradables. Frecuentemente, se prueban varias drogas hasta que se encuentra la que sea “la apropiada.” Si los inhibidores MAO se combinan con ciertos alimentos, tales como los quesos añejados, la cerveza, los vinos y los hígados de gallina, pueden producir una reacción letal. Por eso, es preciso que toda droga se emplee bajo la supervisión cuidadosa de un médico bien informado.

“Sin embargo, [la terapia con drogas] no es una solución mágica para todos los problemas del paciente,” escribe el Dr. Nathan Kline de la ciudad de Nueva York, en su libro From Sad to Glad. Este pionero en el uso de estos medicamentos continúa diciendo: “Lo que sí hace es que corrige cierta clase de desplome funcional, de modo que el paciente, habiendo recuperado sus capacidades, pueda enfrentar los problemas.”

El enfoque nutritivo

Hace más de 65 años se estableció el hecho de que una deficiencia en la alimentación puede causar trastornos mentales, incluso la depresión grave. En aquel tiempo una enfermedad mortal, pelagra, estaba haciendo estragos en muchos países y arrebataba a 10.000 estadounidenses cada año. Las primeras manifestaciones de la enfermedad eran generalmente trastornos mentales... predominaba la depresión.

En su esfuerzo por llegar a la raíz del problema, el Dr. Joseph Goldberger puso a varias personas sanas al mismo régimen alimenticio que él halló que se proveía para algunos pacientes de enfermedades mentales... comidas que consistían principalmente en harina de maíz, maíz a medio moler, fécula de maíz y otros productos de maíz y una diminuta cantidad de vegetales. Esperó. ¡De los 11 participantes siete manifestaron la depresión y cayeron enfermos con pelagra! Luego el médico agregó levadura de cerveza, carne sin grasa y leche a la dieta de éstos. Todos se recuperaron rápidamente. Una deficiencia nutritiva había sido la causa de su depresión.

El maíz, que forma la mayor parte del régimen alimenticio de la gente más pobre en las zonas donde se cultiva, carece casi por completo de un aminoácido vital... triptófano. A causa de esto, hubo una escasez de algunas sustancias del complejo de la vitamina B.

Los científicos han descubierto que otras deficiencias nutritivas causan síntomas tales como la depresión, irritabilidad nerviosa, cansancio y cambios de personalidad. La gran cantidad de investigación que se ha realizado ha enlazado vitaminas, especialmente el complejo B, con la conversión de aminoácidos, como el triptófano, en neurotransmisores, que son los que llevan los impulsos de nuestro pensamiento de una célula nerviosa a otra. Se han asociado algunas clases de depresión con la escasez de ciertos neurotransmisores.

“Lo primero que se debe hacer,” explica el Dr. David Hawkins, presidente fundador de la Academia de Siquiatría Ortomolecular, “es asegurar que el paciente tenga el equilibrio nutritivo óptimo.” Pero aun cuando se descubre una deficiencia nutritiva, los suplementos correctivos no siempre alivian la depresión.

Por ejemplo, una paciente severamente deprimida había leído un libro acerca del medio terapéutico en el cual se emplean megavitaminas, y estaba tomando dosis grandes de varias vitaminas a fin de conseguir alivio, pero sin notar efecto alguno. Un médico que emplea el método nutritivo hizo un examen cuidadoso del régimen alimenticio de la paciente. Descubrió que solo tomaba una comida al día y que ésta consistía en una hamburguesa y patatas fritas, con un poco de lechuga y tomate. Bebía entre 25 y 30 tazas de café al día. Según se informa, el agregar a su dieta una variedad de vegetales, frutas y nueces, y el restringir su ingestión de café, produjo una recuperación completa en cuestión de meses.

Aun algunos de los médicos que usan el método nutritivo también emplean drogas y el electrochoque como medio terapéutico. Hacen esto porque de por sí el método nutritivo a menudo es lento, y el paciente, especialmente si tiene tendencias suicidas, tal vez precise alivio inmediato.

Los médicos que abogan por el método nutritivo emplean principalmente las sustancias que normalmente están presentes en el cuerpo y así evitan los peligrosos efectos secundarios de las drogas sicotrópicas. La revista The American Journal of Psychiatry (mayo de 1980) informó sobre un caso en que se administró tirosina, un aminoácido que ocurre naturalmente, a una mujer de 30 años de edad que había sufrido por varios años de depresión grave y que había tenido reacciones adversas a la administración de medicamentos destinados a aliviar la depresión. “Mejoró notablemente después de dos semanas de terapia con la tirosina.” Como prueba para saber si la mejoría tenía alguna base sicológica, se le dio un placebo de apariencia similar. ¡Dentro de una semana su depresión volvió! Cuando se reinstituyó el aminoácido, su depresión quedó “completamente mitigada de nuevo.”

Según lo indicado por ensayos de investigación, otro aminoácido, el triptófano, es tan eficaz como algunas de las drogas que se emplean como medicamento para combatir la depresión, y no causa ninguno de los efectos secundarios. Aunque no todos los ensayos han dado buen resultado, el Dr. J. H. Growden dijo en resumen: “Parece probable que sí existe un grupo de pacientes con trastornos de disposición de ánimo que mejoran bajo observación clínica después de administrarles triptófano, ya sea solo o en combinación con otras terapias convencionales.”

Sin embargo, un pionero en la investigación nutritiva, el Dr. Allen Cott, advierte: “Siempre es necesario que un médico establezca la fórmula correcta. Uno no debe estar tragando puñados de vitaminas. Si una persona se llena de B6, agota la acumulación de magnesio que debe tener en el cuerpo. . . . Solo un facultativo experimentado puede saber de seguro que al corregir una deficiencia de vitamina no vaya a crear otra.” Por eso, los peritos en asuntos de nutrición generalmente recomiendan varios suplementos, entre ellos vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas y aminoácidos. Además, se reconoce que el uso de dosis masivas de un suplemento tiene el mismo efecto en el cuerpo que una droga.

El siquiatra H. M. Ross, que se vale de las vitaminas y la dieta en su práctica diaria y que, según se informa, ha tratado con éxito a centenares de casos de depresión severa, declara: “Las vitaminas no son la única solución para muchos problemas siquiátricos.” Presta apoyo a esta opinión equilibrada el Dr. Carlton Fredericks, vocero popular de los que emplean el método nutritivo, y quien admite lo siguiente: “Visto que el siquiatra y el sicólogo se han obsesionado con el concepto de que la enfermedad mental es puramente mental, es preciso que el profesional ortomolecular resista la tentación de darle más énfasis que la debida a un solo método bioquímico para tratar los trastornos emocionales y mentales.”

Un cuidadoso examen de mismo

Aunque a menudo se puede conseguir ayuda mediante tratamiento profesional, por lo general la solución no viene “de golpe.” Es imprescindible que la persona deprimida dedique tiempo a hacer un examen honrado de sí misma. Una señora deprimida de 35 años de edad descubrió con el tiempo que para hallar alivio duradero tuvo que hacer varios ajustes, además de aquellos relacionados con sus hábitos de comer. Ella lo explica así: “Los medicamentos no le resuelven todos sus problemas. Uno tiene que reconocer sus temores y angustias y enfrentarse a éstos y cambiar su modo de pensar.”

Sí, todo método terapéutico tiene sus límites. Ninguno de ellos de sí mismo puede hacer de usted una persona nueva. Los medicamentos y las vitaminas pueden nivelar su disposición de ánimo, pero no pueden poner en orden su vida familiar. “Si usted exige una realización ‘perfecta’ en su lugar de empleo, amigos ‘ajustados precisamente al modelo,’ muchas posesiones materiales costosas,” advierte el perito DiMele, “puede que usted esté preparándose el camino para períodos de depresión durante toda la vida.”

Se ve, pues, que aunque hay una variedad de métodos profesionales de atender la depresión grave, nunca debe olvidarse que en el caso de todos ellos es preciso que el deprimido los acompañe con un esfuerzo resuelto. Solo así es posible vencer la depresión grave.

Revista "Despertad" 82/22-4

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